
Ella caminaba por la ciudad, con Korn retumbando en sus oidos. Andaba con paso firme, ya que no le gustaba la inseguridad. Se sienta en la parada de autobus, mientras come una barrita de cereales y un zumo, mientras pensaba. Cuando empezó el zumo, llegó el autobus y tubo que dejarlo recién empezado en el banco. Saca el carnet y lo pasa por la maquina. No hay asientos libres para ella, y le toca estar de pie al lado de dos chiquillos que se rien por su forma de vestir.
En la siguiente parada entra una mujer mayor con una carricoche y un niño.
Ella mira al niño y sonrrie, al pensar que ese niño es feliz a pesar que vive en una mierda de mundo.
Deja de mirarlo ya que piensa que el niño puede sentirse incomodo por su mirada. Llega a su destino y baja del autobús...
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