martes, 20 de julio de 2010

...quédate.

[...] Luego, debió de marcharse de la habitación, ya que algo frío y liso me acarició el rostro.
-Quédate-dije con dificultad.
-Lo haré-prometió. Su voz sonaba tan hermosa como una canción de cuna-.Como te dije, me quedaré mientras eso te haga feliz, todo el tiempo que eso sea lo mejor para tí.
Intenté negar con la cabeza, pero me pesaba demasiado.
-No es lo mismo-mascullé.
Se echó a reír.
-No te preocupes de eso ahora, Bella. Podremos discutir cuando despiertes.
Creo que sonreí.
-Vale.
Sentí sus labios en mi oído cuando susurró:
-Te quiero.
-Yo, también.
-Lo sé-se rió en voz baja.
Ladeé levemente la cabeza en busca de... Adivinó lo que perseguía y sus labios rozaron los míos con suavidad.
-Gracias-suspiré.
-Siempre que quieras.
En realidad, estaba perdiendo la consciencia por mucho que luchara, cada vez más débilmente, contra el sopor. Sólo había una cosa que deseaba decirle.
-¿Edward?-tuve que esforzarme para pronunciar su nombre con claridad.
-¿Sí?
-Voy a apostar a favor de Alice.
Y entonces, la noche se me echó encima. [...]

/Fragmento extraído del primer ejemplar de Crepúsculo, de Stephenie Meyer; en la página 485/


¿Qué haces tú... por las noches? Si tú no duermes... ¿lees, escribes, estudias, escuchas música...?

Ella sólamente se dedica a matar a otras personas. Es una asesina en serie... pero no me importa... mientras no me haga daño psicológico.
Ella se dedica a matar... y sólamente yo he logrado amansarla... que sienta más adicción a pasar las noches contemplando mi plácido rostro.

No me dí cuenta en todo este tiempo de que ella se dedicaba a meterse en mi cuarto en las noches frías. Entraba por la galería y accedía a mi cuarto a través de mi puerta... que siempre está entornada.
No me dí cuenta de que besaba mi tibio rostro al amanecer... y huía conforme había entrado.

No me hacía la idea de que fuese un vampiro... y todavía se me antoja irreal.

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