Te amo. Eres el azúcar que endulza mi vida.
Eres todo lo que quiero y lo que tengo.
Y si voy a morir... no sufriré por mi vida, si no por no haber podido morir junto a tí, y no haber podido darte más cosas.
Hazme un favor.
Si muero, no cometas ninguna estupidez.
Sigue viviendo, llora, ríe, baila, canta, ama, haz mucho el amor, sonríe a todas horas, haz lo que siempre has soñado, cumple tu sueño.
Ves a Los Ángeles y gana una fortuna siendo criminóloga.
Ten muchos hijos y mímalos comprándoles muchas chuches y juguetes.
Ama a una nueva persona, sonríe y llora a su lado, y siéntete orgullosa de levantarte a su lado cada día.
Llora de felicidad, báñate en el mar y nada una gran distancia, planta un árbol, ten hijos, lee, mira muchas películas, escucha sonatas de Choppin y de Debussy, enriquécete.
Y así podrás vivir la vida junto a alguien, que yo jamás podré haber tenido contigo.
Pero no te olvides de mí.
No olvides que fuí la primera persona que te amó hasta reventar, no olvides que te amo, pase lo que pase, y no dejes de rezar a Dios por mí.
Quizás así pueda aparecerte por detrás como un fantasma.
Quizás así siga existiendo en tu mente, y quizás así me sienta viva.
Gracias por haberme dado todo este tiempo.
Gracias por haberme echo feliz, como nadie nunca lo había echo.
Gracias por haberme amado, por haberme abrazado, besado, por limpiarme las lágrimas, por haberte entregado a mí, por todas esas caricias, y por ese poquito tiempo que he podido pasar junto a tí.
Espero sobrevivir y así quedarme contigo para siempre.
Te amo.
Jamás lo olvides.
Eres la única capaz de hacerme llorar... de felicidad.
ResponderEliminar